Qué nos pidieron y por qué
El equipo de atención al cliente de una marca de indumentaria corporativa trabajaba con una planilla compartida y tres canales abiertos a la vez. Cada consulta sobre un pedido de serigrafía terminaba resolviéndose por teléfono, porque nadie encontraba el estado real de la orden en el sistema. La tarea no era reemplazar la herramienta, sino ordenar lo que ya existía para que el seguimiento de pedidos de merchandising dejara de depender de la memoria de una persona.
El encargo llegó después de una temporada alta en la que se perdieron dos entregas por falta de trazabilidad. Nos pidieron un tablero donde cada operador pudiera ver, en una sola pantalla, el estado del pedido, el taller asignado y la fecha comprometida con el cliente. Sin métricas decorativas ni gráficos que nadie iba a mirar.
Cómo quedó y qué cambió en el día a día
Reorganizamos la información en tres columnas: pedidos en preparación, en impresión y en control de calidad. Cada tarjeta muestra el número de orden, el tipo de prenda, la cantidad y el responsable del turno. Los estados se actualizan desde el mismo lugar donde el operador registra el avance, así que no hay doble carga. La vista de planta y la de oficina comparten los mismos datos, con permisos distintos según el rol.
El cambio más notorio fue en las consultas telefónicas: bajaron porque el cliente recibe el enlace de seguimiento al confirmar el pedido. También dejamos un historial simple de cambios de estado, útil cuando hay que revisar por qué una tanda de uniformes se atrasó. No es un sistema nuevo, es el mismo flujo de trabajo con las piezas en el orden correcto.
Si querés ver cómo encaramos otros proyectos de la misma línea, podés revisar el portal de alta de clientes o escribirnos desde contacto para contarnos tu caso.